CÓMO VER UNA CASA INVISIBLE

Un nuevo modelo de vivienda habitable, accesible, y sostenible al cien por cien se está abriendo paso en el mundo. En las islas Canarias nos vamos al norte de Fuerteventura para descubrir las casas invisibles de Los Risquetes, un pequeño poblado autosuficiente, y una muestra palpable de que la nueva arquitectura tiene mucho que decir.

Me han hablado de las casas invisibles de Los Risquetes, al Norte de Fuerteventura, y mi curiosidad me lleva a coger una desviación de la carretera general en esa dirección. En principio el camino está asfaltado, con algunas curvas, y muchas subidas y bajadas; luego se convierte en una pista de tierra con profundas huellas de los todoterreno. A lo lejos se recortan las siluetas sonrientes de unas montañas ocres que juegan con nubes danzarinas; en tierra se adivinan algunos árboles.

Según me voy acercando descubro una serie de construcciones de piedra en forma de escalera en la falda de una montaña. Son absolutamente miméticas con el paisaje, como auténticos camaleones que intentan pasar desapercibidos. De formas cuadradas o de estructuras redondas, su cara exterior es de la misma piedra que se ve por todos lados: aquí llaman malpey al terreno volcánico.

Integrar la arquitectura en la naturaleza para que desaparezca en el paisaje ya no es una utopía. Piedra, adobe, arcilla, madera, placas solares para conseguir energía eléctrica, sistemas fotovoltaicos de recogida y bombeo de agua, cultivos biológicos para el consumo familiar, en definitiva una vuelta a la pachamama, a la tierra como opción para plantar cara a la crisis, o por elección personal mucho antes de que apareciera la segunda gran depresión.

Miguel Martínez me cuenta que “nos aprovecharnos de la energía solar para instalar paneles y abastecer nuestras necesidades, lo que además de ser ecológico nos libra de las facturas de la luz. También usamos lámparas solares que se autoabastecen con la luz del día. La mayor parte de las neveras son de gas, y todos los cultivos son biológicos. Aquí vivimos muy tranquilos aunque haya que trabajar más”.

Arquitectura para el futuro

Las nuevas tendencias arquitectónicas están rompiendo moldes para configurar un nuevo modelo habitable y sostenible al cien por cien. Ya no es sólo el arquitecto quien piensa en cómo serán las viviendas del futuro, sino que son profesionales de distintas disciplinas los que se alían para aunar lo tecnológico con lo ecológico, en este camino de vuelta a la tierra.

La arquitecta Rachel Armstrong ha dado un paso más allá al proponer una arquitectura capaz de regenerarse, utilizando materia viva en la propia construcción. Junto a Neil Spiller estudian la forma de integrar los edificios en la naturaleza, para que sean capaces de echar sus propias raíces, para que se mantengan y alimenten por sí mismos como si fueran seres vivos: son los materiales metabólicos.

La clave se encuentra en lo que ellos llaman protocélulas, que pueden considerarse organismos vivientes que ayudarían a regenerar un edificio, o a construir uno nuevo. Armstrong intenta aplicar estas teorías a la ciudad de Venecia, que se está hundiendo irremediablemente y necesita de fuertes soportes que la mantengan a flote. Gracias a las protocélulas, capaces de generar capas de caliza en los cimientos, podría salvarse una de las ciudades más bellas del mundo.