Cristina Bravo: “Tu entorno es el reflejo de cómo estás interiormente”

 

Estamos viviendo un tiempo de intensos cambios que nos trae evolución a través de la elevación de nuestra frecuencia vibracional.

Cada vez se habla más del vivir en el aquí-ahora, en las redes sociales no dejan de aparecer personas que nos hablan de espiritualidad, de cómo vivir haciendo lo que nos gusta, en ciudades y pueblos florecen los grupos a favor del crecimiento personal y la evolución, estamos mutando día a día, nos estrenamos cada mañana para vivir con conciencia nuestro propio camino. 

Hablamos con Cristina Bravo, quien después de un largo recorrido espiritual por medio mundo, visita Fuerteventura para impartir un curso sobre Arquetipos en el centro Dharma de Puerto del Rosario, aunque ella es una apasionada de los Discos Solares, o lugares energéticos sagrados a lo largo de todo el planeta en los que antiguas civilizaciones como los egipcios, incas, mayas, incluso se habla de lemurianos y atlantes dejaron grabados una serie de códigos para activar y sincronizar el planeta Tierra con el Real Tiempo del Universo. Pura evolución a través de la elevación de frecuencia vibracional de nosotros mismos.

¿Cuál es tu consejo para aquella gente que está interesada en el crecimiento personal, en una verdadera evolución humana?

Que se centren más en lo que tienen a su alrededor, en cómo son las relaciones con su hijo, su hija, sus padres, sus parejas, sus amigos, con su jefe…

El entorno es un reflejo de cómo estamos interiormente.

Si les va todo genial, ¡chapeau!, parece que estás en el camino, pero si seguimos pensando que todos los jefes son malos, que todas las parejas me dejan, que no puedo pagar las facturas, todo esto ya nos está diciendo cómo está nuestra programación, nuestro mundo interno.  Y luego, hay que trabajar…

Cuando hablamos de trabajo interior, ¿la cosa se pone cuesta arriba? ¿Por dónde empezar?

Lo primero es ver cómo está nuestro entorno, ver lo que nos duele porque ahí está la herida, y empezar a sanar. Descubrir cuál es mi vulnerabilidad.

Ahora nos escondemos mucho en las redes sociales, muy tranquilos en nuestra casita con el ordenador, cuando lo que estamos haciendo es aislándonos.

Trabajo mucho con arquetipos porque son modelos del inconsciente que nos dan muchos detalles sobre la persona. Cuando empiezas a mover los pilares básicos, la madre, el padre, comienzas a ver las relaciones afectivas que recibimos desde pequeños, las influencias de nacimiento, y a revisar nuestra programación para poder cambiarla.

Muchas veces no nos gusta nada mirar de frente a nuestras sombras…

Se trata de armonizar la luz y la sombra, no se trata de ir hacia la luz y pensar ¡oh, la sombra qué horror!

Tenemos que tener el valor suficiente para mirar nuestras sombras, amarlas e integrarlas para que empiecen a disolverse.

Pueden ser la niña herida que no tuvo el cariño, o padeció cualquier tipo de maltrato o abuso y fue creando sus propias sombras, en realidad son nuestros niños interiores malqueridos a los que tenemos que amar de forma intensa en lugar de tenerlos escondidos y no querer saber nada de ellos.

Para ‘jugar’ con arquetipos estás impartiendo un taller de El viaje del Héroe en Fuerteventura …

El viaje del héroe es un camino con sus pruebas, sus retos, sus desafíos, sus aprendizajes, y el valiente que se atreve puede alcanzar el ‘tesoro’. Si uno confía en sí mismo, en sus propias posibilidades, eres constante y te implicas, puedes conseguir ese tesoro. Es el sueño de los alquimistas de la Edad Media, ahora lo llamamos el Camino de la Evolución, siempre se trata de alcanzar tu esencia, estar en equilibrio, tener amor en el corazón.

¿El amor es la puerta que te abre el camino hacía uno mismo y los demás?

La gente está muy equivocada con esto del amor. No es lo mismo la vibración que el sentimiento. Cuando hablamos de amor por lo general lo hacemos desde el segundo chacra, y eso no es amor, eso es deseo, eso es ‘me gusta’, pero para llegar al cuarto chacra, -el del corazón-, ha habido que equilibrar antes los tres primeros.

El primero es el mundo básico, material, y cuando todo eso está organizado das el salto al segundo, que tiene que ver con lo emocional, con la pertenencia al grupo, y cuando todo esto está equilibrado pasas al tercero, conectas con tu poder personal, con tu energía, y en la armonía llegas al cuarto chacra, el del corazón, es el ascenso de la kundalini, e implica el equilibrio en los tres primeros.

Háblanos algo más sobre los chacras…

En el cuerpo humano existen siete chacras que corresponden con los siete centros de energía en el Ser.

Los chacras no son físicos, son aspectos de nuestra conciencia y funcionan como una válvula que regula el flujo de energía e interaccionan con el cuerpo físico a través los sistema endocrino y nervioso.

Todos tus sentidos, tus percepciones, tus posibles estados de conciencia, cualquier cosa que puedas experimentar, puede dividirse en siete categorías que se pueden asociar a un chacra en concreto.

Cada vez hay más inquietud por conocer lo espiritual, ¿Qué consejo das a estos buscadores?  

En mi humilde opinión recomendaría mantenerte en tu eje lo más posible, en tu centro, y desde ahí observa los sincronismos, las cosas que te vienen, las personas con las que te relacionas, los pensamientos y emociones que te brotan. Intenta vivir con conciencia del Ser y en conexión con tu propia esencia.

Cristina Bravo, terapeuta en desprogramación, arquetipos y discos solares