NANOTECNOLOGÍA INNATA: EL CÓDIGO SECRETO DE LAS CÉLULAS

Imagina una vida sin jefes, con bien común y espíritu creativo. La tienes dentro.

Tienen una confianza extrema en el futuro: tan sólo almacenan 3 segundos de alimento y oxígeno dentro de la pared celular al confiar totalmente en que se les proveerá.

Viven segundo a segundo para sostener la vida del organismo al que dan forma. Estas unidades biológicas que son las células nacen con tal sabiduría que hasta pueden realizar 50 funciones distintas, como las hepáticas. Se rigen por un código de leyes en el que no existen jefes, impera el bien común, y está presente el espíritu creativo.

Ochenta billones con ‘b’ es la cifra más consensuada entre los científicos si nos preguntamos el número de células que tenemos en nuestro cuerpo. Viven segundo a segundo para sostener la vida del organismo al que dan forma, de manera que en cuanto muere una célula ya está otra recién salida del cascarón preparada y dispuesta para reemplazarla.

Estas unidades biológicas nacen con una inteligencia tal que desde el principio están preparadas para desarrollar las funciones vitales de un ser vivo: las células hepáticas pueden realizar más de 50 tareas distintas; otras, se combinan de manera creativa para que una persona digiera alimentos que nunca había comido, conciba nuevos pensamientos, o se invente un baile.

En este universo en miniatura que es nuestro cuerpo existen leyes como en el cosmos, o en la naturaleza, un código de leyes muy distintas de las que hemos creado los hombres. Por ejemplo, cada célula trabaja por el bien común del conjunto, permanece en contacto con todas las demás, se adaptan al momento presente sin protestar, reconocen la importancia de cada una, y a pesar de cumplir con sus funciones específicas, ofrecen la posibilidad  al organismo de realizar varias funciones al mismo tiempo: hablar mientras contemplamos un atardecer y respiramos un intenso olor a pino, sentir los latidos del corazón  cuando seguramente el estómago está terminando de hacer la digestión, y mientras tanto, acariciamos distraídamente una mano cercana.

El principio de eficiencia lo cumplen a raja tabla: operan con la menor cantidad posible de energía, aunque lo que más nos llama la atención de las células es su confianza extrema: tan sólo almacenan 3 segundos de alimento y oxígeno dentro de la pared celular al confiar totalmente en que se les proveerá. Así de simple, como el maná que los judíos se supone que recibieron del cielo huyendo de los egipcios en su camino hacia el mar Rojo.

Los 80 billones de células de nuestro cuerpo están todas interconectadas, en esencia todas son iguales, no tienen a nadie que las dirija, todas son jefes. Se reproducen para trasmitir a su descendencia conocimiento, experiencia y talentos, y el consumo excesivo de alimento, aire, o agua resulta inconcebible.

Si la vida terrestre nació en un medio acuoso, nuestro cuerpo como vivo ejemplo de esta teoría contiene el 70% de agua, un auténtico océano, con sus corrientes circulando por el laberinto de los vasos sanguíneos hasta llegar al oleaje del corazón, pasando por las montañas del esqueleto, asomándonos a los cráteres del estómago o del útero, visitando las islas de los pulmones, hígado, bazo y riñones, y perdiéndonos en el gran tubo volcánico de los intestinos. Un auténtico milagro de eficiencia y sabiduría en medio húmedo.

Todas las teorías apuntan a que la renovación de células en el cuerpo humano se está produciendo a un ritmo de más de un millón por minuto, por lo que en un solo día mueren del orden del 2.000 millones, lo que significa que se forma una cantidad muy similar. Jonas Frisen, biólogo celular del Instituto Karolinska de Estocolmo, ha demostrado que la edad media de todas las células del organismo de un adulto puede ser entre siete y diez años. Esto ya lo sabían los intuitivos maestros orientales, cuando hablaban en los antiguos textos de un período de siete años para la completa renovación del organismo.

 ¿En qué escuela han aprendido las células a desarrollar su trabajo de una forma tan perfecta? El misterio de la vida sigue latente.

Con información de  Candidoweb-biocuriosidades.blogspot.com y Centroelim.org

Imagen de hannakolona.com